Categoría: Artículos de Xulio Rios
12 Diciembre 2006
Hola, tal y como prometimos ya estamos de vuelta. Ha sido un viaje muy interesante e intenso, tanto es así que no tuvimos tiempo de hacer un solo comentario en el Blog.
Pensaba inaugurar el regreso con un comentario sobre las elecciones que recientemente se han celebrado en Taiwan. Sin embargo Xulio Rios, con la rapidez que caracteriza las publicaciones del Observatorio de la Política China que dirige, ya ha colgado uno en la red panorámico y profundo a la vez. Así que lo pego más abajo y que os aproveche.
un saludo
Statu quo en Taiwán: Ni ganó el KMT ni perdió el PDP por Xulio Ríos
Los resultados de las elecciones municipales celebradas en Taipei y Kaohsiung el pasado sábado, han dejado en evidencia las serias limitaciones del KMT (Kuomintang) como principal fuerza promotora de un cambio en la isla. Ciertamente, el PDP (Partido Democrático Progresista), puede estar satisfecho de sus resultados. Es verdad que no ha recuperado Taipei, cuyo control perdió en 2002, pero, contra pronóstico, ha conservado Kaohsiung. Incluso en la capital, su candidato, el ex primer ministro Frank Hsieh y antiguo alcalde de Kaohsiung, obtuvo un 40,9% de los sufragios, superior al 35,9% de 2002. Por el contrario, el candidato del KMT obtuvo diez puntos menos que en 2002 (53,8% frente a 64,1%), ello a pesar de haber ejercido como ministro en un gabinete del PDP, lo que podía haberle granjeado cierta simpatía en ese sector del electorado. El descenso del KMT ha beneficiado, sobre todo, a la abstención (seis puntos menos de participación en relación a 2002 en Taipei).
El KMT y toda la oposición, organizada o no, plantearon la convocatoria como una oportunidad para censurar al presidente Chen y el comportamiento cómplice del PDP con las prácticas corruptas que han acompañado su gestión en el último año. No obstante, a la vista de los resultados, o bien el electorado ha pospuesto la sanción a la gestión presidencial de Chen o ese referéndum no lo ha ganado. El PDP ha resistido contra viento y marea, demostrando que dispone de sólidas raíces, especialmente en el sur de la isla, y que ha venido para quedarse en el mapa político taiwanés.
Cierto que la diferencia en Kaohsiung, con una participación inferior en 3,5 puntos a la registrada en 2002, ha sido de apenas 1.114 votos a favor de su candidato. Pero en 2002, la diferencia fue de 4.575 votos, también en su favor. En teoría, habiendo quedado tan cerca uno de otro en mejores tiempos para el PDP, ahora era muy fácil de vencer. Las victorias del PDP en Kaohsiung siempre han sido ajustadas, pero suficientes. Aunque el KMT no reconozca e impugne los resultados, exija un recuento, etc., etc., para el KMT este resultado es un dramático fracaso que demuestra dos cosas: la primera es que no ha logrado capitalizar el descontento social respecto al comportamiento de Chen. La sugerencia de un techo electoral complica sus expectativas. Los desencantados con el PDP no han votado a los “azules” (partidarios de la unificación con el continente), quizás por temor a las consecuencias de su política de aproximación a China. En segundo lugar, es evidente que ha pesado menos la corrupción que el compromiso identitario del PDP y que, a pesar de Chen, existe un electorado consolidado en la isla que desea un PDP fuerte para impedir que el KMT tenga las manos libres para pilotar sin cortapisas un entendimiento con el continente.
Si, por una parte, estas elecciones no han permitido pasar la página del PDP, por otra, la polarización va a persistir igualmente entre “verdes” (contrarios a la unificación) y “azules”, entre Norte y Sur, en una muy larga campaña electoral que ahora se inicia de cara a las elecciones presidenciales previstas para la primavera de 2008. El pobre resultado (4%) del candidato y líder del PPP (Partido el Pueblo Primero) en Taipei, James Soong, y su anuncio de dimisión, complica las cosas al KMT. El PPP, principal víctima de la polarización de la campaña, recogía a un sector del electorado que rechazaba votar al KMT pero que sumaba opciones a su política. Algo similar a la función que la UST desempeña para el PDP, recogiendo el voto del independentismo más radical que se había sentido traicionado por la moderación del PDP. También la UST ha obtenido unos malos resultados, lo que podría iniciar un tránsito hacia la bipolaridad que culminará en 2008. Ese escenario puede beneficiar más al PDP que al KMT.
En las Asambleas Municipales, este ha sido el resultado final:
En Taipei: KMT, 24; PDP, 18; PN (Partido Nuevo), 2; PPP, 2; UST, 2; Independientes, 2. En Kaohsiung: KMT, 17; PDP, 15; PPP, 4; UST, 1; Independientes, 7. A destacar, el incremento de la representación del KMT en Kaohsiung (más cinco puestos), compensada con el crecimiento del PDP (más tres puestos).
La lectura desde el continente no puede ser de júbilo. Las importantes movilizaciones de denuncia de Chen, lideradas por Shih Ming-teh, y las significativas deserciones producidas en su entorno, auguraban otros resultados. China confiaba en que el KMT se hiciera con las dos alcaldías y que el PDP agravara su crisis interna con la debacle electoral. Eso allanaría las expectativas para la batalla más crucial de todas, la de 2008. Pero con estos datos en la mano, nadie puede hacer una previsión fiable, y los próximos meses lo serán todo menos coser y cantar. Chen Shui-bian ha obtenido un resultado que le permite fortalecer su posición en el PDP y resistir hasta el final del mandato. Y el KMT podría llegar a la conclusión de que un excesivo acercamiento a China provoca desconfianza en sectores importantes del electorado, lo que le obligará a repensar su estrategia en este sentido o a explicarla mejor.
Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China (Casa Asia-IGADI)
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19 Noviembre 2006
Xulio Rios,
director del Observatorio de la Política China
(Casa Asia-Igadi)
El Correo, Bilbao,
19 de noviembre de 2006
El presidente chino viaja a India el próximo día 20. Hace una década que ningún máximo dirigente de aquel país visitaba Nueva Delhi. ¿Qué tiene en mente Hu Jintao cuando promueve el acercamiento de China e India? Tres perspectivas, al menos, debemos tener en cuenta. En primer lugar, el desarrollo de las relaciones económicas y comerciales. La reanudación del comercio fronterizo por el paso del Himalaya en julio pasado es un buen preludio. Cuando Wen Jiabao, el primer ministro de Hu, visitó Nueva Delhi en abril último, fijaron como objetivo alcanzar en 2010 la cifra de 50.000 millones de dólares en el comercio bilateral. A finales de 2005 ya se llegó a 18.710 millones de dólares, con un incremento respecto a 2004 de casi el 38%. A ese ritmo, en un par de años, China podría superar a Estados Unidos (25.000 millones en 2005). A India le interesa captar inversiones chinas para mejorar sus infraestructuras y abrir tan inmenso mercado a sus exportaciones agrícolas. El principal reto consiste en que ese creciente volumen de negocio se vea acompañado por un aumento de la calidad de los bienes objeto de intercambio.
Hu anhela consolidar los vínculos bilaterales, pero también implicar a India en una estrategia que enfatice el papel de Asia en la globalización. De ahí su propuesta de establecer un área de libre comercio con India, al igual que negocia con Pakistán, Singapur o los países de la ANSEA (Asociación de Naciones del Sureste Asiático). Tampoco Japón quiere quedarse fuera y Shinzo Abe ha expresado su interés por este asunto.
Las cuestiones que provocan roces entre ambos gigantes no son menores: la independencia energética, la conquista de los mercados de los países en vías de desarrollo o las relaciones con las naciones vecinas. La dependencia energética de India es aún mayor que la de China y ello genera tensiones incluso en el entorno inmediato, pues ambos países rivalizan hoy por el acceso al petróleo y al gas de Birmania.
Desde el exterior, la visión de una China como 'taller del mundo' y de una India como 'oficina del mundo' no puede eludir el esfuerzo que ambos países realizan para desembarazarse de dicha etiqueta, buscando una mayor calidad para su desarrollo, que aporte más valor añadido a su producción.
Aunque se acercan en términos de población, el PIB de China es tres veces superior al de India. Ésta absorbe, por otro lado, la tercera parte de la inversión que China logra captar gracias a la tupida red que moviliza su diáspora, mucho más activa y sobresaliente que la india desde el punto de
vista económico.
China e India podrían sumar en pocos años la mitad de la producción mundial, pero el ensamblaje de sus economías no es fácil. Hay quien incluso pronostica choques importantes en sólo una década en sectores como la informática o la biotecnología. De ahí la importancia del diálogo. En septiembre último han creado un grupo mixto para el desarrollo tecnológico. En esta visita de Hu, China confía en aprobar una 'hoja de ruta' para impulsar una agenda tecnológica común. La unión del hardware chino con el software indio inundaría el mercado internacional con productos de calidad y bajo coste. Ese poderoso juego de intereses facilita la aproximación de ambos gobiernos y probablemente implique más a China en la modernización india, al tiempo que el diálogo permite diluir los factores de controversia.
El segundo elemento a tener en cuenta es el entendimiento político. Además de litigios fronterizos pendientes de resolución, en la agenda bilateral pesan asuntos delicados como Taiwán, Tíbet (beneficiados por cierta complicidad india) o Cachemira (agasajada con la comprensión china), o las aspiraciones indias a un mayor papel en Naciones Unidas, anhelos que China no secunda. No obstante, cabe admitir cierta evolución y en ambos extremos pudiera llegarse pronto a un acuerdo. Con todo, la desconfianza mutua no será fácil de desactivar.
Puedes leer el artículo en su contexto original en
http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/prensa/20061119/articulos_opi_viz/china-india-misma-asia_20061119.html
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3 Noviembre 2006

Este fin de semana -4 y 5 de noviembre- se reunira en Pekín el Foro para la Cooperación China-África (FOCAC), en el que está previsto que participen jefes de Estado y de Gobierno y altos funcionarios de 48 países con quienes China firmará pactos de colaboración y ayudará económicamente.
Para la diplomacia China, el patrocinio de este evento se encuadra dentro de su estrategia de cooperación Sur-Sur.
Sin embargo, la iniciativa es también objeto de críticas de quienes acusan a China de entrar en la guerra de intereses por feudalizar África, desarrollando programas de "ayuda a la cooperación" a cambio de garantías en el suministro de materias primas.
Para quién desee formarse una opinión al respecto, invitamos a visitar el Observatorio de la Política China donde encontrarán el artículo que con el título "La apuesta africana de China" ha escrito su director Xulio Rios (www.politica-china.org/?p=162#more-162)
Igualmente podeís ampliar vuestra información en las páginas de el especial del China Daily (www.chinadaily.com.cn/china/china_africasummit_page.html)o la opinión de Human Rights (hrw.org/english/docs/2006/11/02/china14498.htm)
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25 Octubre 2006
Xulio Ríos
Director del Observatorio de la Política China (Casa Asia-IGADI)
L
as celebraciones organizadas para conmemorar el setenta aniversario del final de la Larga Marcha han servido para que el PCCh formule una nueva revalidación ante la ciudadanía de su plena legitimidad para dirigir los destinos del país.
En efecto, un triple mensaje cabe advertir en los múltiples eventos. En primer lugar, que la bonanza de hoy es consecuencia de un gran esfuerzo, resultado del heroísmo, del sacrificio, protagonizado por el PCCh y el Ejército Popular de Liberación (EPL); segundo, que es preciso mantener la confianza en el PCCh porque si ha sabido alcanzar la victoria en medio de grandes dificultades, tampoco fallará ahora; tercero, siempre hay que estar preparados para enfrentar tiempos difíciles.
lee el artículo completo en:
http://www.politica-china.org/?p=145
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23 Agosto 2006
por Xulio Ríos.Director del Observatorio de la Política China (Casa Asia-IGADI).
La Insignia. Agosto del 2006.
(Artículo íntegro)
Lo ha dicho el propio presidente Chávez, con la locuacidad habitual en él. La visita que realiza a China entre el 22 y el 27 de agosto, la cuarta desde que dirige los destinos de Venezuela (1999), "es de una importancia estratégica como ninguna otra antes jamás". ¿Qué hay de cierto en ello?
Probablemente, al pronunciarse así, con esa trascendencia un tanto enigmática, no estaba solo pensando en el apoyo chino a la candidatura venezolana para acceder al Consejo de Seguridad y que sigue motivando un largo periplo viajero del actual inquilino del Palacio de Miraflores, sino en otros asuntos de mayor enjundia. Lleve o no a China algún recado de Raúl Castro, que también pudiera ser, cabe imaginar que el diálogo bilateral tiene hoy el suficiente contenido como para propiciar un salto cualitativo en las relaciones de los dos países, con base en el entendimiento energético y una similar visión del mundo.
Es evidente que el nivel de colaboración entre los dos países ha aumentado espectacularmente en los últimos años, en especial a partir de 2001, cuando sellaron su asociación estratégica. China y Venezuela cooperan en muy amplios dominios, ya hablemos del sector de comunicaciones (en 2008, China pondrá en órbita el satélite Simón Bolívar), agrícola, o de las nuevas tecnologías. De todos ellos, dos evidentes sobresalen. Uno es el energético. El otro, las grandes infraestructuras. En el primero, Venezuela, quinto exportador mundial de crudo, tiene mucho que ofrecer a China, que es ya su segundo importador después de EEUU. La colaboración en ese ámbito va viento en popa y no solo en el petróleo o el gas. Incluye también el hierro y el acero y proyectos ambiciosos como la construcción de una planta siderúrgica en la región suroriental de Guayana. A partir de 2004, después de la visita de Hu Jintao, los acuerdos para la explotación futura de petróleo y gas, ignorando las muecas de descontento de EEUU, han abierto una nueva era. China opera ya en los campos petrolíferos venezolanos y busca desarrollar industrias auxiliares (perforadoras) o la industria petroquímica, mientras amplía sus importaciones de orimulsión (combustible fósil no convencional y altamente energético) y prevé la construcción de una nueva planta destinada a su producción.
En el ámbito de las infraestructuras, Chávez anhela la implicación de China en la construcción de una vía multimodal para comunicar el Atlántico con el Pacífico, dos mil kilómetros de autopista, vía férrea, oleoductos para el transporte de líquidos y gases y red de energía eléctrica, que cambiarán la faz de Venezuela. Además, Chávez busca capital chino para promover el desarrollo de la pequeña y mediana industria del país.
¿Cuál es el fondo del asunto? Chávez quiere sustituir a EEUU por China, convirtiendo a este país en el nuevo gran mercado de colocación de su petróleo. Pekín puede haber invertido ya unos 1.500 millones de dólares en la industria petrolera de Caracas, haciendo de Venezuela, que rivaliza con el Brasil de Lula por atraerse a China, el socio privilegiado del gigante oriental en esta región. Chávez se dice dispuesto a satisfacer en torno al 15 o 20% del total de importaciones energéticas de China, una cantidad muy importante que podría añadir mayor complejidad a su cartera de proveedores problemáticos (Angola, Arabia Saudita, Irán, Sudán, etc.).
La complementariedad en lo económico se ve reforzada con el entendimiento político. La China "comunista" a la que Chávez aludió en su alocución en la Universidad Bolivariana, comparte con él numerosas coincidencias conceptuales en temas estratégicos, incluyendo la política exterior. Ambos apuestan, por ejemplo, por el multilateralismo, condenan el hegemonismo de Washington, apuestan por la negociación como vía para solucionar los conflictos y reivindican el respeto a la soberanía nacional y la no intervención en los asuntos internos.
La visita de Chávez servirá, pues, para dar un impulso a ese proceso de acercamiento y reafirmar la alianza estratégica entre ambos país. Y aunque ello no sea del agrado de Washington, la seguridad energética que ofrece Chávez a China puede repercutir en una intensificación significativa de la influencia oriental en una región donde hasta hace poco sólo contaba la doctrina Monroe.
Guste o no, Chávez, con su dinamismo diplomático y el uso estratégico del recurso petrolero, está modificando poco a poco algunos ejes clave del sistema internacional que a China, cada vez más sensible hacia la estrategia de cerco dispuesta desde EEUU, podrían convenir por estrictos intereses nacionales, aunque siempre guardando distancias respecto al verbo incendiario del "camarada" Chávez, cuyo entusiasmo podría generar situaciones incómodas para la diplomacia china, tradicionalmente obsesionada, a pesar de los pesares, con templar gaitas con Washington. Las sanciones impuestas por el Departamento de Estado de EEUU a dos compañías rusas en venganza por los contratos de cooperación técnica militar firmados con Caracas constituyen sólo una pequeña muestra de la posible reacción de la Casa Blanca. Es probable que China no diga que no a Chávez, pero su sí será comedido.
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19 Agosto 2006
Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China (Casa Asia-Igadi)
Rebelión
Se multiplican en China los llamamientos de las autoridades centrales para que a nivel local se adopten severas medidas a fin de ajustar sus pautas de desarrollo a los estándares que permitan a corto plazo un cambio de modelo, más sostenible y armónico, según el reclamo oficial, reduciendo así el actual nivel de crecimiento (10,9% en el primer semestre).
Los líderes chinos vienen alertando de un posible recalentamiento de la economía si no se ajusta el paso entre los poderes central, regional y local, estos últimos cada vez más a su aire en aspectos como el uso de la tierra, la concesión de préstamos bancarios o la selección de proyectos de inversión. Mientras que la población china aumenta un 8% cada año, la superficie cultivable se reduce un 3% anual. De persistir esta tendencia, la seguridad alimenticia y la estabilidad social del país estarían seriamente amenazadas. El 67% de esa reducción se opera en las zonas costeras, las más desarrolladas, donde la presión inmobiliaria es mayor.
Las advertencias sobre los efectos de una política de inversiones incontrolada que podría derivar en una crisis de superproducción han sido destacadas en los últimos días por varias voces de la Comisión Estatal para el Desarrollo de la Reforma, quienes recuerdan que la mitad de las inversiones locales corren por cuenta de las empresas estatales ligadas a los gobiernos locales. El Estado, en suma, parece desoírse a si mismo.
La actual situación es consecuencia de varios lustros de desarrollo acelerado en que las diferentes regiones han interiorizado la necesidad de un crecimiento cada vez más veloz para no quedar a la zaga de las provincias vecinas. Hoy, además, es expresión de las diferentes visiones del proceso de desarrollo chino y del desacuerdo respecto a los compromisos que cada una de ellas debe asumir para asegurar el progreso del conjunto del país. A pesar de las medidas implementadas desde el poder central, lo cierto es que solo el 13% de la inversión externa, por ejemplo, se dirige a las zonas del centro y oeste del país, de modo que los desequilibrios regionales resultan muy difíciles de corregir.
Es esta misma Comisión, heredera de la extinta Comisión de Planificación, la que ha convocado recientemente en la estación balnearia de Beidahe a responsables del centro y de las provincias con el objeto de unificar criterios y políticas para atajar las continuas divergencias prácticas que surgen entre unos y otros y establecer las bases de un compromiso que garantice la aplicación de las políticas centrales en el conjunto del territorio del país. Para China, esta parece ser hoy una de las tareas más urgentes.
Las tensiones centro-periferia no solo abarcan a la dimensión económica. En el fondo, se trata de un problema político que afecta a la orientación general del proceso de reforma. El debate coincide con el proceso de renovación de los comités locales y provinciales del PCCh, quienes, a fin de cuentas, tienen la última palabra en la aplicación de las políticas centrales en todo el país. La reciente modificación de los criterios de selección de los dirigentes ha terciado en la crisis institucional, abriendo la posibilidad de un amplio cambio en el retrato del poder en China, que puede afectar a unos 100.000 puestos dirigentes a todos los niveles y generar muchas resistencias.
Lee el artículo completo en...
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=36234
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12 Agosto 2006
Por Xulio Ríos (Rebelión, 09/08/2006)
El anuncio de la reanudación de relaciones diplomáticas entre China y Chad, realizado el pasado día 6, ha desatado una nueva tormenta política en Taipei. En medio de una grave crisis política originada por los escándalos de corrupción en el entorno presidencial, la oposición, liderada por el Kuomintang, acusa ahora al gobierno de ser incapaz de proteger el limitado espacio internacional de Taiwán.
El intercambio de embajadores entre China y Chad se produce justamente pocas semanas después de que el ministro de asuntos exteriores taiwanés, James Huang, realizara una gira por el continente africano, con la que pretendía reaccionar al enorme despliegue que la diplomacia china ha venido realizando en los últimos meses.
El artículo completo en
http://www.igadi.org/
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9 Agosto 2006
Por Xulio Rios es director del Observatorio de la Política China (Casa Asia-IGADI).

Entristecido, según fuentes oficiales, por la magnitud y el eco del escándalo de corrupción en que se ha visto involucrado su yerno Chao Chien-ming, el presidente Chen sigue desoyendo las voces que le reclaman su dimisión. Después del fracaso de la iniciativa de destitución promovida el pasado mes de junio por la oposición pan-azul, integrada por el Kuomintang (KMT) y el Partido el Pueblo Primero (PPP), un llamamiento de intelectuales próximos al Partido Democrático Progresista (PDP), efectuado a mediados de julio, instando al Presidente a presentar su dimisión no ha sido atendido por Chen. Los suscritores de dicho llamamiento, todos ellos pertenecientes a su propio campo político, consideran que Chen ha perdido toda credibilidad y confianza y que su dimisión constituye la mejor contribución a la democracia taiwanesa.
Lee el artículo completo en:
http://www.argenpress.info/nota.asp?num=032977
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