Diálogo Oriente-Occidente destaca la necesidad de crear un discurso ilustrado contra el fundamentalismo

La tercera edición del Diálogo Oriente-Occidente que organiza Casa Asia concluyó con la necesidad de crear un discurso ilustrado contra el fundamentalismo, en un encuentro en el que el papel de la mujer ha tenido un lugar destacado
A continuación reproduccimos el reportaje que sobre el evento ha realizado Casa Asia. Igualmente hemos puesto en la sección de enlaces un link a la web del diálogo donde pueden descargarse en formato pdf las publicaciones de las ediciones anteriores.
Que os aproveche....
INAUGURACIÓN
Jordi Hereu, alcalde de Barcelona y presidente de Casa Asia, Ion de la Riva, director general de Casa Asia y embajador en misión especial para Asia Pacifico y Pasqual Maragall, president de la Generalitat de Catalunya coincidieron en la presentación de la Tercera Edición del Diálogo Oriente-Ocidente en la necesidad de encontrar un nuevo discurso ilustrado contra la tensión social que se vive a raíz de enfrentamientos religiosos como la cancelación de la ópera de Berlín o las caricaturas de Mahoma.
La Alianza de Civilizaciones, desde la que nació la iniciativa del Diálogo Oriente-Occidente, quiere dar luz a una visión ilustrada que evite la confusión de conceptos rechazando el maniqueísmo y el bipolarismo para acercar las diferentes culturas del mundo. El objetivo de estas jornadas es no quedarse en un discurso vacuo sino, como señala el título de esta edición, proponer una “llamada a la acción”. En esta línea, Ion de la Riva no cree “en el conflicto de civilizaciones que van a la guerra, sino en una democracia que puede unir oriente y occidente y ser nuestro mejor valor”. El diálogo como forma de entendimiento y acercamiento mutuo se erige, para De la Riva, como una forma de rechazar la “banalización del mal” que los fundamentalismos de oriente y occidente quieren imponer en su ideología cultural, religiosa y social.
El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, ha destacado por su parte el valor del Diálogo como foro de reflexión permanente “para combatir una ignorancia cultural que sólo produce miedo”, por ese motivo el Diálogo debe generar un debate que despierte la voz y la conciencia mundial. A su vez, Hereu ha destacado el papel de José Luís Rodríguez Zapatero como precursor de la Alianza de Civilizaciones que propuso en su discurso en la 59ª Asamblea General de la ONU, el 21 de septiembre de 2004.
Finalmente el president de la Generalitat de Catalunya, Pasqual Maragall, ha reconocido la necesidad mundial de disponer de iniciativas como el Diálogo y la Alianza de Civilizaciones para no olvidar ni perder “el acento y la diversidad” en un mundo globalizado. Para el president, “a menudo sólo se llega a aquello concreto y particular desde lo más universal, como los derechos humanos, y a su vez desde lo pequeño se puede conseguir una aproximación a lo genérico, a lo universal”. Por último ha destacado que oriente y occidente se necesitan mutuamente, aunque en algunos aspectos se esté produciendo un retroceso en el "entendimiento".
DISCURSO INAUGURAL
Shrin Ebadi reclama la igualdad del hombre y la mujer como vía para la democracia
En su intervención inaugural la Premio Nobel de la Paz, la iraní Shrin Ebadi, ha insistido en una democracia en la que las mujeres no sólo posean una igualdad de género en las leyes sino que puedan mantener un papel activo en la realidad cotidiana. La mejora de la situación de las mujeres tiene un papel clave en la democracia, porque, según Ebadi, la democracia “no es un regalo o un accidente sino un proceso histórico que ha de tener una evolución en el que no se puede obviar el papel de la mujer".
Ebadi ha señalado que, aunque existen diferentes países con diferentes situaciones de la mujer, en ningún lugar del planeta existe una igualdad “en la práctica”. Incluso en los países donde las mujeres tienen más derechos, su papel en la política, por ejemplo, es mínimo. Ebadi ha señalado que el mundo convive “con una visión machista que va más allá de las religiones” ya que el Islam, por ejemplo, reclama la igualdad entre el hombre y la mujer. La premio Nobel de la Paz ha expuesto casos concretos como Arabia Saudí, donde hasta hace poco las mujeres no podían tener ni siquiera certificado de nacimiento o el Yemen, donde el rango de la mujer se mide por la cantidad de hijos varones que haya tenido, llevando incluso el nombre de su hijo varón.
Uno de los problemas que ha señalado Ebadi es, por ejemplo, la dificultad de pedir a una madre cuyos derechos son agredidos sistemáticamente que sea capaz de transmitir cualidades a sus hijos como la confianza, el respeto o el rechazo a la violencia. Por lo tanto, el papel de la mujer, debe ser la lucha contra la “cultura patriarcal machista” a partir de la propia mujer, ya que no se debe olvidar que “cada hombre déspota ha sido educado por una mujer”.
MESA REDONDA 1: DERECHOS DE LA MUJER Y EMPODERAMIENTO
El empoderamiento de la mujer, una igualdad sin reservas
Helen Te Hira, educadora nacional del Sindicato de Distribución Nacional de Nueva Zelanda, ha iniciado la mesa definiendo en concepto de empoderamiento: “sentirse empoderado es conocer los derechos propios aunque nos quieran imponer cómo somos”. A partir de aquí Te Hira ha relatado su experiencia en Nueva Zelanda donde la colonización de 160 años ha debilitado la cohesión de los maoríes.
En su participación y ayuda a grupos de trabajo de mujeres de diferentes países esta educadora nacional ha constatado que el reto es cómo apoyar a las mujeres jóvenes para que se autodefinan: una de las bases de la mejora del papel de la mujer es, según Te Hira, establecer no ya un plan maestro, sino escuchar las propuestas de la sociedad civil, ya que las soluciones son distintas según cada caso.
Seguidamente, la periodista y directora de investigación de l’Institut de Relations Internationales et Stratégiques de Francia, Sophie Bessis, ha centrado su aportación a partir de los casos de diferentes países de tradición islámica y la diferencia entre la realidad social y la legislación. Bessis ha explicado la “modernización progresiva de la mayoría de países musulmanes” en los que la lucha de la mujer no se diferencia tanto de los países de occidente.
Sin embargo, Bessis afirma que aunque países como su Túnez natal están avanzando hacia una legislación moderna y avanzada, existen todavía países con retrasos jurídicos como Egipto o Irak. Para solucionar esta situación, avanza Bessis, se deberá mejorar una “legislación arcaica que se contrapone a la evolución de las prácticas sociales”.
Por su parte, Fikria Harrouch, representante del Foro de la Juventud de la UNESCO 2005, la condición para que la mujer pueda acceder a la igualdad de salarios en las empresas o llegar a ser presidentas de un país es la ambición y las ganas de cambiar el mundo que tengan. Harrouch también ha puesto el acento en el compromiso de los hombres para evitar los tópicos ya que también los hombres deben colaborar y no aceptar los papeles impuestos.
Attiya Inayatullah, miembro del Parlamento Pakistaní, ha dedicado su contribución especialmente a la mujer y a la juventud. Para Inayatullah, Pakistán no será un organismo vivo hasta que las mujeres tengan un papel y sean empoderadas, proceso que debe pasar por “la autoestima, la fuerza espiritual y los valores educativos” para cambiar una patriarquía que enquista “la discriminación, la violencia y la explotación”, ha apuntado la parlamentaria pakistaní. Inayatullah ha propuesto la lucha desde la sociedad civil así como la búsqueda de logros académicos en un discurso intergeneracional que, sin rebajar el papel del hombre, cambie las relaciones desiguales.
MESA REDONDA 2: DIÁLOGO INTERCULTURAL, DIVERSIDAD Y DEMOCRACIA
Las democracias deben procesar las diferencias dentro de la multiculturalidad
El ex presidente de Chile, Ricardo Lagos, ha señalado la importancia de “procesar la diversidad” en la democracia para, de esta forma, llegar a una democracia global que responda a los objetivos que se marca la mayor parte del mundo. Para procesar esta diversidad, Lagos señala que no debe haber “ninguna cultura, religión o civilización que pueda sentar cátedra” ya que, además, siempre hay que desconfiar de “paradigmas absolutos”.
La función de la Alianza de Civilizaciones, según el ex presidente de Chile, debe centrarse en la contribución de un marco conceptual para compartir valores y experiencias comunes y conversar de forma transparente. De esta manera, según Lagos, se conseguirá un avance necesario hacia la acción ya que cada día existe más un “diálogo de sordos” donde la diversidad se complica y las reglas desaparecen. Finalmente Lagos ha insistido en que aquellas “sociedades que quieran vencer y no convencer terminarán enfrentadas”.
Vigdís Finnbogadóttir, ex presidenta de Islandia, ha advertido por su parte que “la identidad peligrosa es la que no compartimos” estableciendo su discurso en el diálogo como la única vía hacia la paz mundial. Finnbogadóttir cree que “la ignorancia nos lleva a quedarnos con los nuestros ya que entonces somos más temerosos” y por ese motivo “hay que introducir diversas culturas en la vida de cada uno”.
La ex presidenta de Islandia ha recalcado también la importancia de “no forzar a la democracia a aquellos países que no lo deseen” buscando un diálogo abierto entre todos los actores mundiales. Para conseguir una sociedad integradora y multicultural, ha proseguido Finnbogadóttir, se deben enseñar, aunque suene utópico, los valores de igualdad, libertad y fraternidad para que cada nueva generación tenga el sueño de cambiar el mundo.
A continuación, Cassam Uteem, ex presidente de la República de Mauricio, se ha centrado en su experiencia en Mauricio. Uteem ha ejemplificado el proceso de convivencia de la diversidad cultural que ha vivido satisfactoriamente su país como un posible camino para la mayoría de países del mundo, ya que cada día existen menos “países homogéneos”. Para Uteem aceptar el multiculturalismo “desde la voluntad política” implica libertad de elección, la cual cosa que fomenta la democracia y la igualdad, contraponiéndose a otras democracias que utilizan “la tiranía de la mayoría”.
En su caso particular, Uteem constata que en Mauricio conviven iglesias, mezquitas y templos budistas y otro sinfín de religiones y etnias gracias al papel de un estado laico que busca “la unidad desde la diversidad de lengua, etnia y religión”. Uteem ha apuntado que “sin laicismo no hay libertad” ya que es la única manera de gestionar el pluralismo social.
MESA REDONDA 3: LA VOZ DE LOS JÓVENES EN LA ALIANZA DE CIVILIZACIONES
La juventud, puente hacia la acción de la Alianza de Civilizaciones
Raül Jiménez, director del C'MUN (Catalonian Model United Nations), ha abierto la mesa presentando el trabajo que han realizado los jóvenes que forman esta sección de las Naciones Unidas. Para Jiménez su aportación debe ser tomada muy en cuenta ya que los jóvenes tienen la clave para que el trabajo del Grupo de Alto Nivel de la Alianza de Civilizaciones pase a la práctica, “porque el futuro pasa por nosotros”.
El grueso de las aportaciones lo ha expuesto Katharina Mclarren, presidenta del Comité Ad-Hoc para la Alianza de Civilizaciones del C'MUN, que ha centrado los temas básicos para pasar a la acción tales como migración, educación, media. Este grupo de jóvenes, ha trabajado en varios grupos de trabajo durante la duración del Diálogo para presentar un conjunto de aportaciones concretas dentro de una Alianza de Civilizaciones que por ahora ellos denominan como “simbólica y prestigiosa” pero que “debe activar a la sociedad civil”.
Mclarren ha insistido en la importancia de introducir un “pensamiento crítico” en la educación y enseñar también en las escuelas a utilizar los medios de comunicación. Esta propuesta para promover un “pensamiento crítico, con capacidad autónoma” pasa por cambiar la forma de educar a través de ”la cultura del prestigio” por una nueva forma que “analice la cultura de masas” en la nueva sociedad de la información.
MESA REDONDA 4: VALORES UNIVERSALES, RELIGIÓN Y DERECHOS HUMANOS
Los valores universales deben prevalecer ante cualquier sociedad, religión o cultura
Òscar Pujol, indólogo y director de Programas Educativos de Casa Asia, ha enfatizado su apuesta por la existencia de ciertos valores universales que, reconociendo la diferencia, establezcan lazos de unión entre las diferentes culturas y religiones del mundo. No creer en la existencia de ciertos valores universales puede conllevar, según Pujol, a un “laissez-faire peligroso”. Pujol ha propuesto un sistema ético a diferentes niveles que pueda gestionar la diversidad a través de una triple ética: “la macroética referente a los valores universales, la mesoética, correspondiente a los estados-nación y religiones y finalmente una microética, aplicable a pequeños grupos”.
Óscar Pujol ha destacado el actual resurgimiento de la figura de Gandhi en la India con su concepto de la no-violencia, la desobediencia civil a través de la resistencia pasiva. “No hay que valorar las sociedades sólo a través de su PIB, sino que hay que valorar y promocionar un civismo universal a través de la hospitalidad, la solidaridad, la compasión e incluso la ternura”, ha asegurado Pujol.
Finalmente, el director de Programas Educativos de Casa Asia ha remarcado el papel de las religiones “no como teísmo sino como vía de conocimiento” a través de un “secularismo democrático que sea guardián ante el absolutismo”. Para Pujol, la religión “pretende dar satisfacción al dolor vital y contribuye al civismo ya que valores universales y religión son compatibles”.
A continuación, Kwok Kian Woon, profesor asociado y catedrático asociado de la School of Humanities and Social Sciences de Nanyang Technological University (Singapur), ha señalado la importancia que los países occidentales están dando al diálogo de civilizaciones después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. La especificidad, según Kian Woon, es básica en este nuevo panorama mundial ya que aunque los “derechos humanos son uno de los mayores logros de la humanidad basados en la creencia de la dignidad humana” hay que observar cada “contexto cultural concreto porque universal y particular no se excluyen”.
Kian Woon ha criticado una globalización como arma de doble filo ya que a pesar de la “interdependencia electrónica” no existe ninguna “interdependencia moral o de valores”, lo cual puede llevar a la fragmentación cultural. Para Kian Woon el choque de civilizaciones es, en todo caso, “un choque de definiciones ya que las civilizaciones no son monolíticas, y responden a una diversidad social, cultural y religiosa”.
Por su parte, Eric Hyer, profesor del Departamento de Ciencias Políticas de la Brigham Young University (EEUU) ha comparado la situación que vive la libertad de credo en su país, Estados Unidos, y la situación de la República Popular de la China, país donde ha vivido diversos años. Hyer ha planteado la “delgada línea” que existe a menudo entre la “práctica libre y individual de las religiones” y el “orden social”. Según Hyer es necesario mantener un orden social “que asegure la tolerancia permitiendo a cada uno su propia práctica religiosa frente a la sociedad como conjunto”. Ante estas dificultades filosóficas, Hyer ha propuesto la “separación total de gobierno y estado” en todos los países del mundo para poder disminuir el riesgo de conflictos entre sociedades del mundo.
Finalmente, Pan Guang, director y profesor de la Shanghai Academy of Social Science (RP China) y miembro del Grupo de Alto Nivel de Naciones Unidas sobre la Alianza de Civilizaciones ha remarcado que el mundo debe “perpetrar políticas económicas, analizar las tensiones políticas y religiosas y estudiar los medios de comunicación, la educación o fenómenos como la migración”. Guang ha señalado los diversos puntos calientes en los que el diálogo y el acercamiento deben hacer especial hincapié como la diferencia Norte-Sur, las disputas históricas de religión, los medios de comunicación y la libertad de prensa, Internet, la emigración y sus desequilibrios o los intercambios culturales educativos.
Guang ha definido el mundo globalizado como una “diversidad de civilizaciones” donde “el colorido es un motor de progreso” aunque, sin embargo, se producen “visiones unilaterales y conflictos deliberados ante los que hay que tomar medidas preventivas y corregir palabras y hechos”. Según Guang, “civilizaciones y culturas reflejan el patrimonio de la humanidad y se solapan, no hay jerarquías, y por ese motivo hay que establecer líneas de conexión buscando la cooperación de todos los países”.



