Nadie es inocente, pero algunos son más culpables
Aunque hay importantes noticias que vienen del lejano Oriente, hoy quisiera compartir algunas impresiones sobre lo que está pasando en el Líbano
internacional.
Sin duda, el nudo gordiano vuelve a remitirnos al conflicto palestino-israelí, siempre mal apañado, nunca resuelto del todo y en el que la comunidad internacional se limita a lavar su conciencia con el detergente de las ayudas económicas. Israel, a modo de Goliat del siglo XXI, tiene manos libres.
El nuevo gobierno de Israel necesita, en mitad de una importante crisis económica israelí, de elemenentos de cohesión nacional. Además, se trata de un gobierno de civiles con mucho que demostrar a ojos de los halcones del Tzahal (Armada Israeli).
Las diferencias fraccionales palestinas y en el Líbano Hezbolá, se lo han puesto a huevo.
Efectivamente aquí nadie es inocente. Pero a los secuestros y cohetes Katiuska, operados por grupos "al margen del ley", el Estado no debiera responder con fuego artillero sobre la población civil, destrucción de infraestructuras o asesinatos de ministros y parlamentarios.
Ni el asesinato durante el mes de junio de docenas de palestinos, ni la ofensiva sobre el Líbano obedecen a motivaciones de paz y de seguridad. Los objetivos estratégicos son otros, entre ellos garantizar la posición de Israel como aliado intocable de occidente en la zona y para ello, nada mejor que "provocar" la alianza de Damasco y Teheran.



