Presentada en China la Ley de Propiedad Privada

Ya se ha presentado en la Asamblea Popular la primera ley de propiedad privada. Se argumenta que es para defender a los ciudadanos de los abusos. Bueno, eso se dice. Quien quiera conocer más a fondo este proyecto de ley puede encontrarlo en inglés en el siguiente enlace:
http://news.xinhuanet.com/english/2007-03/08/content_5816944.htm
Mientras las voces del Mundo Libre reclaman a China que abrá más sus mercados, nosotros os proponemos este artículo de Xulio Rios para que podais orientaros en el debate de la nueva ley.
A disfrutarrrrrrrrrrrrr
POR
Propiedad a la china
En Pekín, el Parlamento debe dar esta semana su visto bueno a la primeralegislación acerca de la propiedad privada en más de medio siglo. Pudiera pensarse por ello, y equivocadamente, que el régimen chino introduce en su largo proceso modernizador una variable antes inexistente. Por el contrario, la primera singularidad de esta reglamentación, en discusióndesde hace casi una década, es que va muy por detrás de la realidad. Por
utilizar un símil urbanístico, de lo que se trata, simplemente, es dehacer los planos de una casa ya construida.
En efecto, son casi ya cinco millones las empresas privadas inventariadas en China y están presentes en casi todo tipo de ámbitos desde que el Partido Comunista, en 2005, aprobó sus «36 puntos sobre la economíaprivada», documento guía para todo tipo de autoridades y poderes. He ahíotra expresión de la singularidad china, en especial en lo que atañe a lacoherencia el compromiso por establecer un Estado de Derecho: no importaque no existan legislación ni decisiones estatales; la clave radica en laformulación de una política partidaria al respecto. A finales de 2006, losempleados del sector sumaban 130 millones de personas. Y en 2005 yarepresentaba más del 65% del PIB. Su participación en el comercio exteriorha pasado de alcanzar el 1% en 2000 al 15% en 2005.
A la par del desarrollo autónomo del sector, y aunque oficialmente se hanegado la existencia de una política privatizadora, cabe decir que, muy alcontrario, ésta sí ha existido, afectando esencialmente a la llamadapropiedad social, que ha sido el auténtico motor del crecimiento chino enlos últimos lustros. Muchos de los gerentes de este tipo de unidades deproducción, en su día 'elegidos' por la colectividad laboral, hoy se hanconvertido en los auténticos dueños de las empresas. Eso explica que entorno al 30% de los empresarios privados chinos pertenezcan al PCCh y quela empresarial sea, en buena medida, una elite 'dirigida'.
La propiedad privada china es urbana y costera. Su presencia en el ámbitorural y en las zonas del interior del país es poco significativa y elloincide en un factor de diferenciación importante en la configuración yconsolidación de distintos sistemas económicos a lo largo y ancho delpaís.
Por último, el desarrollo de la propiedad privada ha contribuido al
deterioro del ambiente laboral. La firma de contratos en este sector escasi una excepción. Las violaciones de todo tipo de derechos y el respetode las condiciones de trabajo más elementales (seguridad, descanso,retribución, etcétera) son una constante escandalosa. Las autoridadeschinas, muy celosas de la observación de la ley en otros ámbitos, hacen lavista gorda en este asunto. A diferencia de lo que ha ocurrido con eldesarrollo de la propiedad privada, en este aspecto parecen haber optadopor esperar a la próxima aprobación de una nueva ley de contrataciónlaboral, actualmente en discusión, y que, aun otorgando poquísimosderechos laborales y sociales, ya ha provocado numerosas quejas del sector, tanto nacional como extranjero, especialmente de las mismasmultinacionales cuya falsa propaganda asegura que contribuyen a mejorar elestándar laboral de los trabajadores chinos.
Según se ha anunciado, el código de derechos reales no contemplará laprivatización de la tierra, que seguirá en manos del poder público, «almenos por cien años más». No obstante, pese a esta negativa formal, locierto es que si uno se adentra por algunas zonas rurales de lasprovincias costeras, puede comprobar cómo los agricultores han 'vendido'sus parcelas a empresas constructoras privadas que han poblado de nuevasconstrucciones numerosas superficies antes dedicadas al cultivo decereales. Y nadie se lo ha impedido aunque, probablemente, no sea del todolegal.
La regulación que sancione el Parlamento chino 'blanqueará' las
apropiaciones registradas en los últimos años a manos de jefes del Partidoy otras autoridades, aportará mayores garantías a los sectores adineradosdel país (unos 50 millones de personas) para calmar sus temores y evitarlamentables fugas de capital, pero probablemente no otorgará las garantíassuficientes para reprimir los abusos de funcionarios y autoridades que'expropian' las tierras de los campesinos en beneficio de controvertidosproyectos que les permiten amasar grandes fortunas.
La nueva clase empresarial china y el PCCh tendrán que entenderse. JiangZemin propuso la teoría de la triple representatividad para argumentar suinclusión en las filas partidarias. En su día, Deng Xiaoping habíaAlertado sobre el fracaso de la reforma si, como consecuencia de ella,surgía una nueva clase burguesa. Esos temores obsesionan aún a los
comunistas chinos ya que, paradójicamente, alentando la propiedad privada,bien pudieran estar promoviendo a los propios sepultureros del sistemainstaurado en 1949, en muchos aspectos ya poco reconocible



